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LA BSO MÁS COOL DEL AÑO LA FIRMA DANIEL LOPATIN EN 'MARTY SUPREME'

LA BSO MÁS COOL DEL AÑO LA FIRMA DANIEL LOPATIN EN 'MARTY SUPREME'

Daniel Lopatin (el nombre real que se esconde tras el proyecto electrónico Oneohtrix Point Never) no compone bandas sonoras para las películas de los hermanos Safdie, sino que abre portales en ellas. En su trabajo para la nueva y frenética película de Josh Safdie, 'Marty Supreme', protagonizada por el omnipresente Timothée Chalamet, lleva su efecto vertiginoso e interiorizante hacia el exterior. La cinta sigue a un ambicioso joven jugador de tenis de mesa judío a principios de los 50 en su misión por alcanzar la gloria (todo, basado en una historia real). Mientras Chalamet se lanza hacia su supuesto destino, una serie de éxitos de los 80 ilumina el camino, apuntando a un tiempo futurista para él y nostálgico para nosotros. Canciones de Tears for Fears, Peter Gabriel y New Order dan forma a un paisaje sonoro tan desenfadado e imparable como el propio Marty. La música en 'Marty Supreme' es un personaje central. Lopatin construye un paisaje sonoro ebrio de tiempo que hace eco de los sintetizadores característicos de las canciones pop de la era, que puede recordar a otros grandes trabajos cinematográficos como los de Tangerine Dream para 'Ladrón' (Michael Mann, 1981) o Vangelis ('Carros de fuego, 1981). Explora su fascinación por los medios y la memoria, desde arpegios que hunden sus raíces en sus primeros trabajos hasta flautas de nueva era y bajos oscuros y pulsantes. A medida que la historia atraviesa naciones, la banda sonora incorpora motivos que recuerdan la historia de la música electrónica japonesa, con marimbas que reverberan como el ritmo de la película. Toda esta energía frenética conforma un disco sorprendentemente rico por méritos propios. Sin depender de diálogos o largos silencios, Lopatin navega en un pulso implacable que evoca el estado de nerviosismo irónico de la película. Su música es clave para las emociones de 'Marty Supreme', especialmente para su final: una reflexión grandiosa sobre la ambición, lo ilimitado y lo insignificante que pueden ser nuestros sueños. Es un gran salto para la productora más moderna en influyente en estos momentos de EE.UU., A24, que tras sonoros descalabros como 'Beau tiene miedo' (Ari Aster) o la serie 'The Idol' (Sam Levinson), parece que vuelve a coger altos vuelos con miras en la próxima ceremonia de los Oscars.