Si pensabas que no volverías a escuchar en directo 'Insurrección', 'Aviones plateados', 'Querida Milagros' o 'Cuando el mal te tenga', estabas siendo muy pesimista, aunque nunca nos abandonen en la radio. Y es que la leyenda del pop español, El Último de la Fila, regresa a los escenarios tres décadas después con una nueva gira que recorrerá doce ciudades españolas y que ha arrancado en el Marenostrum Fuengirola (Málaga). Este reencuentro con el público lo afrontan con responsabilidad, según han explicado Manolo García y Quimi Portet en una entrevista concedida a Europa Press. A la vez, sienten una profunda emoción por volver a Andalucía, una tierra a la que, recuerdan, acudían en sus inicios para tocar en entrañables casetas y con cuyo público siempre han sentido una conexión especial, marcada por una fluidez y una facilidad fuera de lo común.
En su opinión, Andalucía ha sido siempre un lugar donde han encontrado un público entregado y receptivo a su propuesta, algo que confían en volver a vivir en esta nueva etapa. Han querido destacar las facilidades recibidas en Fuengirola para preparar los ensayos generales, por lo que se muestran sumamente agradecidos. De cara al concierto inaugural, su deseo es que el público conecte con la emotividad del repertorio y disfrute tanto como ellos.
Respecto a su regreso, ambos explican que la idea de volver a girar bajo el nombre de El Último de la Fila surgió mientras trabajaban en el estudio en distintos proyectos, al recuperar con suma facilidad la dinámica habitual del grupo. La conversación definitiva fue, curiosamente, una charla rutinaria de sobremesa, tras la cual todo resultó muy fácil y natural. Son perfectamente conscientes de la expectación que generan estos conciertos y la asumen plenamente, y la única manera de responder a ella es centrarse en su oficio y preparar cada actuación con absoluto respeto hacia las canciones. No descartan que este regreso pueda ir más allá de algo puntual, aunque prefieren dejar la puerta abierta. El reto de estos doce conciertos es suficientemente serio como para concentrar toda su energía en ellos.
El repertorio se articula en torno a unas dos docenas de canciones altamente significativas para ellos y para el público, y la interpretación será lo más fiel posible a las versiones originales. No es un concierto nostálgico en absoluto, ya que esas canciones les continúan interpelando de forma natural y genuina. Sobre su vuelta a trabajar juntos, señalan que por diversos motivos tienen una gran facilidad para trabajar con eficiencia y con absoluto respeto, conscientes de que el concepto del grupo está por encima de sus individualidades. Su relación siempre se ha caracterizado por un entendimiento sólido en todos los niveles, especialmente en el artístico. El repertorio, surgido en los ochenta y noventa, pertenece a la música popular contemporánea, en la que las canciones pueden resultar válidas durante decenios. Confían en poder permitirse la pequeña vanidad de que su material musical pueda también resultar interesante después de prácticamente treinta años.