DJ Shadow va a conmemorar el 30 aniversario de su emblemático LP de 1996, 'Endtroducing…', con una gira por Norteamérica este otoño. La serie de conciertos comienza en San Diego el 24 de septiembre y recorre Estados Unidos y Canadá, terminando con dos noches en Fort Worth (Texas).
Las posibilidades expresivas de la música basada en 'samples' todavía se estaban desarrollando en los años 90, mientras que, por un lado, los abogados especializados en derechos de autor empezaban a litigar contra esta forma de arte hasta llevarla a la extenuación y, por otro lado, el 'mainstream' del rap estadounidense giraba hacia un minimalismo de realismo crudo. Todo esto hizo que el logro de 'Endtroducing…', a la escala de la Capilla Sixtina, resultara aún más impresionante.
Pero 'Endtroducing…' no surgió de la nada. Portishead ya habían demostrado con su 'Dummy' (1994) que lo de la 'sampleadela' era todo un universo creativo, personal y deslumbrante. El hip hop había construido sus ritmo sobre los samplers y algunos iluminados como Mantronix, The Art of Noise o Coldcut ya lo practicaban con soltura. Incluso los MARRS habían logrado un número 1 global con el vanguardista 'Pump up the volume' (1987). Y unos años después, los australianos The Avalanches publicarían su álbum homónimo, 'Since I Left You' (2001), considerado junto con el álbum de DJ Shadow como piedra angular de la 'sampleadela'.
Mayoritariamente instrumental y enteramente basado en 'samples', 'Endtroducing…' fusionó una variedad asombrosa de fragmentos –de Metallica, Björk, Giorgio Moroder, Meredith Monk, Funkadelic, e incluso grabaciones de bandas de instituto de sellos privados, muchos de ellos rescatados de la tienda de discos que aparece en la icónica portada– utilizando las herramientas bastante primitivas que el friki de los discos de Sacramento (California) y DJ Josh Davis tenía a su disposición: un sampler Akai MPC60, un plato giradiscos Technics SL-1200 y un grabador digital Alesis ADAT. El resultado es una fantasía de 'crate-digger' que colapsa el tiempo y el espacio, creando supergrupos virtuales políglotas de vivos y muertos, conocidos y desconocidos. Expandió –y explosionó– la idea de lo que podía ser un álbum de hip-hop, planteando de forma deslumbrante una forma de arte que era lo suficientemente amplia y voraz como para contener múltiples dimensiones.