Como en el precioso clásico disco funk de Indeep 'Last night a DJ saved my life' (1982)-anoche un Dj salvó mi vida-, la música de baile ha devuelto a la actualidad con una euforia desatada a Madonna con ‘Confessions II’, su recién estrenada secuela de su álbum de mayor éxito de este siglo, el 'Confessions on the dance Floor' de 2005, que le hizo brillar en las listas de éxitos especialmente con su single de presentación, ese imperecedero 'Hung up', con atinado sampler de ABBA incluido. Este nuevo álbum para la estrella neoyorquina llega llamada a reunificar al público que ‘Madame X’ (2019) dividió, pero lo mejor es que esta nueva entrega logra diferenciarse enormemente de su predecesor.
‘Confessions II’ explora sonidos que no tenían cabida en la primera parte: el house baleárico de ‘One Step Away’, el big beat noventón de ‘Everything’, el EDM de ‘Bizarre’, el techno de ‘School’ o el jungle y el drum’n’bass más noctámbulo de ‘Fragile’. Si el trip-hop marca ‘My Sins Are My Saviour’, con un Stromae recitando versos, ‘L.E.S. Girls’ cierra el disco con guitarras y atmósferas propias de estrellas indies como Beach House y Broadcast para recordar la juventud de Madonna antes de su éxito. Pero la profundidad emocional también tiene su espacio: ‘Betrayal’ recupera el trip-hop con una Madonna abatida que ha 'perdido la fe', sampleando a Erik Satie con la ayuda de Mirwais. Y ‘The Test’ resulta el experimento más emotivo gracias a la implicación de Lola León, dejando un precioso diálogo entre madre e hija que comienza con la frase 'Little Star'.
Entre los temas avanzados previamente en la película de ‘Confessions II’ destacan las sorpresas que esconden los arreglos de ‘Good for the Soul’ y la versión extendida de ‘Read My Lips’. ‘Danceteria’, por su parte, es la pieza más hedonista y un homenaje a los inicios de la artista en la noche, de la mano de sus amigos Martin Burgoyne, Haoui Montaug y Debi Mazar. Este corte es el más accesible del disco, un divertido y bailongo viaje que toma el 'spoken word' de ‘Vogue’ para construir una canción entera. En su tramo final pisa el acelerador para entregarse de lleno a la zapatilla electro, y aunque algunos especulan si samplea a Daft Punk o directamente a ‘Music’, lo cierto es que la magia de Madonna sigue intacta.
Con quince álbumes de estudio a sus espaldas, la que se convirtió en la 'Reina del Pop' mantiene su soberanía más de cuatro décadas después, habiendo compuesto himnos eternos como ‘Like a Prayer’, ‘Vogue’ o ‘Hung Up’. Pero su legado va mucho más allá de su talento musical: rompió moldes, transgredió a nivel sexual, tomó las riendas de su imagen, dio visibilidad al sida cuando era un tabú, desafió al Vaticano y alzó la bandera palestina en el escenario de Eurovisión en Israel. Quien tuvo retuvo, larga vida al Reinado del Pop para Madonna.