Nicole Kidman no solo es la reina de la alfombra roja, sino que ahora se convierte en la musa perfecta del pop más inclusivo. La actriz australiana es la gran protagonista del videoclip de 'She’s the Best' (Ella es la mejor), el nuevo sencillo de Troye Sivan y primer adelanto de su cuarto álbum de estudio, que llevará el mismo título y verá la luz el próximo 9 de octubre. Lejos de un cameo testimonial, la actriz de 'Moulin Rouge', 'Eyes wide shout' o 'Dogville' encarna a esa mujer poderosa y enigmática que describe la letra, convirtiéndose en el eje visual de una celebración queer que tiene a las mujeres trans en el centro de su mirada.
Bajo la dirección de Gordon von Steiner, el mismo responsable de los icónicos vídeos de 'Rush' y 'One of Your Girls', el clip transporta al espectador a un club nocturno de ambiente drag. Kidman irrumpe en la escena como una observadora de lujo, con una bebida en la mano y una sonrisa cómplice, mientras Sivan se transforma sobre el escenario en una nueva versión de sí mismo, recuperando el arte del drag que ya exploró en 2023. La pieza no se queda en el duelo interpretativo, sino que se convierte en un encuentro generacional: la actriz termina bailando al ritmo del tema junto al cantante, mientras que en la fiesta también brillan Sasha Colby, ganadora de RuPaul’s Drag Race, y Sage Mellet, hermana del artista sudafricano.
El tema, más hablado que cantado, funciona como una oda directa a la feminidad desde una óptica fresca y sin filtros. La letra describe a esa mujer que camina con seguridad, con un cigarrillo delgado y una mancha de semen en el vestido, pero que no mira atrás. 'Se hartó de mirar atrás, solo mirará hacia adelante', dice un verso que resume la actitud desafiante de la canción. Con un tono irónico y descarado, Sivan convierte a Kidman en el arquetipo vivo de esa figura que humilla a un incel en internet cuando necesita relajarse, y que siempre ha sabido que lleva algo especial dentro.
'She’s the Best' no es un simple single de transición, sino la puerta de entrada a un disco homónimo que el australiano define como su trabajo más auténtico y creativo. 'Es una pintura que captura mi vida en todos sus estados de ánimo y colores', explica el músico, quien asegura que el álbum navega entre la euforia de los últimos años y la soledad que se ocultaba bajo ella. Reconociendo que lo que le ha mantenido cuerdo no ha sido el trabajo ni los hombres, sino lo femenino, Sivan firma una declaración de principios que promete sacudir el pop anglosajón con una mezcla de caos, vida y mucha inteligencia emocional.