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MUERE RICARDO PACHÓN, CREADOR DEL SONIDO DEL NUEVO FLAMENCO

MUERE RICARDO PACHÓN, CREADOR DEL SONIDO DEL NUEVO FLAMENCO

Las casualidades del destino, el mismo día que se cumplen 90 años del asesinato del poeta andaluz Federico García Lorca a manos del ejército fascista durante la Guerra Civil española, ha muerto Ricardo Pachón, el productor de la modernidad andaluza, creador del sonido de fusión de ‘La leyenda del tiempo’, obra magna de nuestra cultura en la voz de Camarón de la Isla con textos de Lorca. Nacido en Sevilla en 1937, ha fallecido a los 89 años, pero su huella resuena con la fuerza de una leyenda. No fue un productor al uso: supo ser guitarrista, gestor cultural, investigador y, ante todo, un revolucionario del sonido. Licenciado en Derecho, trabajó en la Diputación de Sevilla, en la Junta de Andalucía y en RTVE, donde dejó programas inolvidables como la serie 'El Ángel: Musical flamenco'. Pero su verdadera revolución comenzó en los años 70, cuando, con el dúo Lole y Manuel, inyectó color a la grisura del tardofranquismo con discos como 'Nuevo día', 'Pasaje del agua' o 'Romero verde'. Discos de una belleza abrumadora que revalorizaron el flamenco y ayudaron a desterrarlo de la marginalidad y reivindicar su poderío y fuerza cultural. Era el pistoletazo de salida de una carrera que abrazaría el rock andaluz, la fusión y el duende más puro. Con Veneno, Pachón parió la síntesis del feeling gitano de los hermanos Amador y la osadía de un joven Kiko Veneno; con Pata Negra, prolongó esa aventura insólita en los años 80. Pero si hay un nombre que late en su legado, ese es Camarón de la Isla. Para el genio de San Fernando produjo 'La leyenda del tiempo', un disco tan visionario como incomprendido en su estreno, y otros títulos monumentales como 'Como el agua', 'Calle Real' o 'Viviré'. Su catálogo desborda estrellas: desde el rockero Silvio, para quien firmó 'Al este del Edén', hasta Tabletom, Rocío Jurado, para quien compuso la banda sonora de 'La Lola se va a los Puertos', o la película 'Belmonte'. Su territorio natural, no obstante, fue siempre el flamenco. Durante medio siglo capitaneó el sello Flamenco Vivo, un archivo personal de valor incalculable que atesora joyas fonográficas y fiestas privadas que solo él conocía al completo. También dejó su mirada en el documental 'Triana pura y pura', sobre la expulsión de los gitanos de aquel barrio sevillano. Galardones como el Premio Leyenda del Flamenco de San Fernando jalonan su trayectoria. Llegó a dirigir el Instituto Andaluz de Flamenco, aunque solo un año, y siempre confesó que la Bienal de Sevilla no contó con él porque le consideraban 'muy gitanero'. Con su marcha, el flamenco pierde a un gigante, pero gana un caudal de música imborrable que seguirá marcando el compás de la modernidad.